6 de diciembre de 2014

Jerga cumbiera y realidad social

El estilo y formas de expresión en la cumbia, poseen múltiples connotaciones según la audiencia, más específicamente, según el espíritu crítico de cada uno de los individuos que comprenden la misma.
Entonces se podría caer en estigmas, o en posiciones elitistas que sitúan a este género musical en una especie de “baja cultura”.  En realidad se trata de una cara de la realidad social, que no solo es parte de “las villas” si no que también trae consecuencias a la sociedad en su conjunto.No existe la cultura, "todo es cultura"; sin embargo seria caer en la necedad no darse cuenta que existen clases hegemónicas que legitiman determinadas practicas sociales y/o culturales.

 Desde su historicidad, algunas de estas palabras provienen del lunfardo.

“Pibe piola” o “wachin”es un chico o persona joven, con imagen positiva.
“Gorra, cobani, yuta” es una forma de dirigirse a la policía, y casi siempre de manera negativa.
“Ortiva” persona molesta, contraria.
“Llantas” es un sinónimo de las zapatillas.
“Tranza” persona que vende merca.
“Limado” persona bajo los efectos de la droga.
“Vela” porro, marihuana para fumar.
“Trabar caño” enfrentarse a tiros.
“Flashear” delirar, con o sin drogas.
“Careta, concheto” persona de la alta sociedad, que le importa la plata y la imagen.
“Tiza” merca o pasta base.
“Pinta fierro” enfretamientos con armas, es para matarse.
“Zorra” mujer infiel o que le gusta estar con varios hombres.













Todas estas expresiones nacieron de los sectores subalternos y de la constante conflictividad que atravesaron, ya sea con la policía, o por cuestiones de drogas, etc. Es importante considerar que esos términos no solo son utilizados por los “cumbieros” si no que se resignifican o se transmiten en el resto de la sociedad, y aparecen así en el vocablo e imaginario común de todos.
Muchas veces se dijo que todo el público de la cumbia es ignorante, o que simplemente no tienen recursos ni cierto nivel intelectual para comprender estilos más complejos. Estas declaraciones son muy restringidas puesto que actualmente existen variantes de la cumbia que se mezclan con electrónica y poseen una recepción de múltiples segmentos de audiencias.
Otras veces se dijo que la cumbia es machista, retrasada etc. Pero el machismo no solo le corresponde a este género, se encuentra también en el rock (supuesto antagónico de la cumbia), en ese último también es constante la cosificación de la mujer, pero aquí se encuentra de manera más implícita o socialmente aceptada. 
Podría decirse que la cumbia refleja realidades sociales porque es recurrente en cuanto a las problemáticas que la sociedad misma atraviesa. Decir “concheto” a una persona, significa construir una imagen del otro, pero también una imagen simbólica de sí mismos. No solo se señala al opuesto, se señala al propio ser, se construye una identidad a partir de un referente. Esto demuestra que el estigma está de los dos lados. Decir “ignorante” a una persona que escucha cumbia es una necedad que no toma en cuenta las variantes culturales, y la situacionalidad de esa práctica. Entonces tomar a la cumbia de manera tan básica y elemental es también es una forma de ser ignorante, una ansia de superioridad a partir de establecer una marginalidad o diferencia elitista, que no quiere tomar al género como lo que es, una práctica social que se interrelaciona con otros segmentos, los determina y transforma. 

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